Conversamos con Álex Turpin, Head de AI Governance en I+D de AstraZeneca para profundizar en la adopción responsable de la IA . 

En un momento en que la inteligencia artificial (IA) está transformando sectores tan diversos como la salud, la energía o las finanzas, la pregunta clave ya no es si implementarla, sino cómo hacer una adopción responsable de la IA, con criterio y visión de largo plazo.

Para profundizar en este reto, con Innovation Tech Leaders, hablamos con Álex Turpin, Head de AI Governance en el área de Investigación y Desarrollo de AstraZeneca, donde lidera la estrategia global de gobernanza de IA. Con una trayectoria que va de la física cuántica al emprendimiento y, hoy, a la implementación de IA responsable en una organización farmacéutica internacional. Su visión es clara: la tecnología debe estar al servicio del problema, no al revés.

Transformación digital construcción

De la ciencia a la tecnología con propósito

La carrera de Turpin comenzó en el ámbito académico. Estudió física y realizó un doctorado en fotónica, y a través de la investigación en diferentes instituciones empezó a aplicar algoritmos de Machine Learning a problemas científicos. Esta experiencia lo llevó a fundar su primera startup tecnológica, donde descubrió que tener una solución brillante no sirve de nada si no resuelve una necesidad concreta.

Esa lección marcaría el resto de su camino profesional. En la actualidad, liderando equipos multidisciplinares en AstraZeneca, insiste en que uno de los errores más comunes en las organizaciones es poner la IA en el centro antes de entender qué problema se intenta resolver. Lo que él propone es una mentalidad distinta: Problem First, not AI First.

Planificar la IA para maximizar su impacto

Uno de los mensajes clave de Turpin es que el éxito de la IA no depende únicamente de los modelos, sino de la planificación que los rodea. Muchas iniciativas fracasan no por limitaciones técnicas, sino por falta de alineación entre equipos, datos insuficientemente preparados, procesos poco maduros o una gestión del cambio incompleta.

Desde esta perspectiva, la gobernanza se convierte en un elemento habilitador. Permite priorizar casos de uso, establecer criterios claros y asegurar que la IA se despliega allí donde puede aportar mayor impacto. No se trata de frenar la adopción, sino de ordenarla para acelerar resultados y evitar esfuerzos dispersos.

En AstraZeneca, este enfoque facilita identificar oportunidades con valor tangible, al tiempo que se crean las bases necesarias para escalar soluciones de forma consistente en ámbitos como la investigación clínica, la eficiencia operativa o la experiencia del paciente.

Gobernar la IA sin frenar su potencial

En una empresa global con más de 90.000 empleados y operaciones en más de 100 países, el despliegue de una adopción responsable de la IA necesita estar acompañado de gobernanza. Pero no se trata de añadir procesos por cumplir. Para Turpin, gobernar la IA es construir un entorno donde innovar con confianza, con reglas claras y riesgos controlados, sin ralentizar el desarrollo.

“La gobernanza no debe ser un freno. Debe estar al servicio de la innovación.”

Este equilibrio exige estructuras sólidas, pero también ágiles, que permitan auditar, escalar y adaptar modelos a distintos entornos sin fricciones innecesarias.

Javier Sueiras y María José Navarro innovación y transformación digital

Los grandes retos de gobernar la IA a escala global

  1. Anticiparse a la regulación

La Unión Europea está liderando el desarrollo de uno de los marcos regulatorios más exigentes en materia de IA. AstraZeneca ha optado por anticiparse y alinearse desde el inicio, lo que reduce riesgos y refuerza la confianza interna y externa, sin comprometer la agilidad.

  1. Mantener el enfoque humano

La gobernanza va más allá del cumplimiento normativo. Protege la ética, la privacidad y la confianza, especialmente en un sector tan sensible como la salud. Cada solución de IA debe demostrar que aporta valor real a investigadores, profesionales sanitarios, pacientes y empleados.

  1. Adaptarse a entornos diversos

Las soluciones no funcionan igual en todos los mercados. La gobernanza debe adaptarse a estas diferencias, con marcos que equilibren coherencia global con sensibilidad local.

La IA como medio, no como fin

En AstraZeneca, la IA se impulsa allí donde puede aportar un valor claro. Algunos de los casos que destacó incluyen la optimización de procesos clínicos mediante una selección más inteligente de pacientes, la automatización de tareas repetitivas que libera tiempo en los equipos comerciales, o la mejora de la experiencia del profesional médico en su interacción con la empresa.

En todos los casos, el criterio es el mismo: que la IA contribuya a resolver un problema real y a mejorar el proceso. Cuando se dan estas condiciones, la tecnología se convierte en una palanca clave para ganar eficiencia, calidad y capacidad de decisión.

Liderar una adopción responsable de la IA

Para Turpin, el liderazgo en inteligencia artificial empieza por entender a las personas y el contexto en el que trabajan. Antes de transformar digitalmente un área, es fundamental conocer cómo operan los equipos, qué barreras enfrentan y cómo acompañarlos en el cambio.

El papel del líder es escuchar, anticipar el impacto de la automatización y preparar a los profesionales para la evolución de sus roles. La tecnología no sustituye a las personas, pero sí transforma la forma en que trabajan, y gestionar esa transición es parte esencial de la gobernanza.

Desde su experiencia, la IA solo genera valor cuando se aplica con propósito, sobre problemas bien definidos y dentro de una cultura organizativa que la sostenga. Este enfoque ofrece a los líderes una hoja de ruta clara: foco en el impacto, escucha activa y responsabilidad compartida para construir organizaciones más inteligentes.